“Los altos quieren quedarse donde están; los medianos quieren arrebatarle su puesto a los altos; los bajos quieren abolir todas las distinciones y crear una sociedad en la que todos sean iguales.”
(George Orwell)
“Los altos quieren quedarse donde están; los medianos quieren arrebatarle su puesto a los altos; los bajos quieren abolir todas las distinciones y crear una sociedad en la que todos sean iguales.”
(George Orwell)
“Veamos ahora el desorden, lo que las gentes sensatas llaman desorden. Es la protesta del pueblo contra el innoble orden presente, la protesta para romper las cadenas, destruir los obstáculos y marchar luchando hacia un porvenir mejor. El desorden es el timbre más glorioso que la humanidad tiene en su historia.”
Esta frase pertenece a Pedro Kropotkin, un aristócrata terrateniente ruso que era un defensor de una sociedad comunista descentralizada, libre del gobierno central y basada en asociaciones voluntarias de comunidades autónomas y empresas dirigidas por los trabajadores. Se solidarizó con las penosas condiciones de vida de los campesinos.
“Algún día el yunque, cansado de ser yunque, pasará a ser martillo.” (Bakunin)
Después del asalto a la sede del Congreso en Estados Unidos, el pasado 6 de enero en Washington D.C., la gran democracia americana dio una imagen impactante. Y nadie pensó en la brutalidad policial contra la gente de color, ni en los jueces que la ignoran ni en los políticos que olvidan lo prometido una vez que ocupan su sillón. No, todos los que estaban allí eran una turba de seguidores del presidente, Donald Trump. ¿Todos?
Ciertamente las imágenes de las duras actuaciones de algunos policías americanos ya habían provocado importantes revueltas por todo el país. Las muertes de personas en confrontaciones con la policía, como en el caso de George Floyd el 25 de mayo en Minneapolis, es algo que se repite cientos de veces al año en Estados Unidos.
Si eso sucedió en USA, imaginen lo que ya había sucedido antes en muchos otros países.
La crisis rusa de 1993, cuando las protestas públicas contra el gobierno de Yeltsin tomaron las calles en Moscú. En la represión de las mismas se produjeron varios muertos.
La guerra en el este de Ucrania en 2014, que empezó en Kiev como una protesta estudiantil para forzar al presidente Yanukovich y al primer ministro Azarov a firmar un tratado de asociación con la Unión Europea. Es interesante observar las múltiples peleas a puñetazos que se producen en el parlamento ucraniano …
La reflexión sobre lo que pasa nos lleva a aquella famosa frase: “Vivimos en un sistema donde los poderosos crean y apoyan gobernantes estúpidos y corruptos, que usan medidas populistas para manipular a los de abajo, a los que la ignorancia los mantiene enterrados y sumisos, pensando, ingenuamente, que ellos son los que eligen y deciden su destino” …
“Recuerda no solo decir lo correcto en el lugar correcto, sino algo mucho más difícil, dejar de decir lo incorrecto en el momento más tentador” ... (Benjamín Franklin)
Mark de Zabaleta
“Yo no sé si soy un estadista. Lo que es cierto es que, de la política, lo que me interesa es mandar.”
(Manuel Azaña)
“En Estados Unidos no se acuerdan de la guerra con España de 1898. Lo más viejo allí tiene diez años.”
(Woody Allen)
“Ciertas personas son malas únicamente por necesidad de hablar. Su palabra, conversación en los salones, en la antecámara, son como esas chimeneas que consumen pronto las leñas; no necesitan mucho combustible; y el combustible es el prójimo.”
(Victor Hugo)
“Los políticos son como los cines de barrio, primero te hacen entrar y después te cambian el programa”.
(Enrique Jardiel Poncela)
La canciller alemana, Angela Merkel, aboga por prolongar hasta principios de marzo las restricciones actuales por COVID-19. Desde noviembre está cerrado el entretenimiento, el ocio y el conjunto de la vida cultural; a este cierre se sumó en diciembre el del comercio no esencial y de la actividad escolar presencial. Y eso con menos de 180 casos por cada 100.000 habitantes.
España vive su vida y está feliz porque ha doblegado la curva de contagios de la tercera ola de COVID-19. La incidencia acumulada sigue siendo altísima, de más de 500, pero ya hablamos de salvar la Semana Santa. Y Lo que hagamos en las próximas semanas, finales de febrero y comienzo de marzo, es fundamental para no repetir el patinazo de Navidad, donde precipitar la desescalada de la segunda ola llevó a la tercera …
Y Alemania debería ser todo un ejemplo. "No ganamos nada ahora con una salida prematura del confinamiento", en este momento levantar las restricciones implicaría el riesgo de “repuntar rápidamente el número de infecciones”, declara la canciller Angela Merkel.
Pero no en España. Aquí las Comunidades comienzan a relajar restricciones pese al riesgo evidente de una cuarta ola de comportamiento impredecible animada por las cepas británica, brasileña, sudafricana … Euskadi –por orden de la Justicia– y Castilla-La Mancha reabren bares mientras Madrid prevé retrasar el toque de queda: a pesar de que los epidemiólogos creen que mantener las restricciones es uno de los factores clave que puede disminuir el impacto de una posible cuarta ola.
Y lo de la vacunación va para largo y, de momento, no va a frenar un repunte propiciado por la Semana Santa.
Tiempo al tiempo …
Y los expertos en epidemiología, enfermedades infecciosas y medicina preventiva coinciden en que hay tres factores que marcarán nuestro futuro próximo: la influencia de las nuevas variantes del virus, la llegada de las vacunas y el mantenimiento de las medidas de contención.
El evidente descontrol en estas tres variables nos va a llevar cuesta abajo y sin frenos a una cuarta ola. Sin mencionar la quinta ola que sufriremos en verano y una sexta a finales de 2021 …
Ya lo dijo Maquiavelo: "me da la impresión de que todos los tiempos se repiten y que nosotros, los hombres, somos siempre los mismos".
Mark de Zabaleta